Ir al contenido principal

Las matemáticas de Dios: La Ley de Atracción

 

 

Las Matemáticas de Dios: La Ley de Atracción explora la intersección entre las matemáticas, la espiritualidad y las leyes universales que rigen la manifestación de nuestros deseos. A través de una combinación de teoría y práctica, el libro desglosa conceptos fundamentales como la Intención, la Energía Emocional y el Ritmo, y los relaciona con principios herméticos y fenómenos físicos. Cuando se ofrece una perspectiva innovadora sobre cómo nuestras emociones, pensamientos y acciones influyen en la realidad, se te invita, lector, a convertirse en co-creador de tu vida, utilizando herramientas matemáticas y espirituales para alinearte con el flujo del universo y alcanzar una manifestación efectiva. Al final, nuestra capacidad de manifestar y crear nuestra realidad es un viaje continuo de aprendizaje y crecimiento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

  PRESENTACIÓN DEL LIBRO "La Brujería en el Siglo XXI" es el resultado de décadas de investigación que exploran la esencia auténtica de tradiciones mágicas que han perdurado en las sombras de la historia oficial. En sus páginas, Marthin desvela los secretos del poder de los antiguos templarios y de los linajes brujeriles que han conservado conocimientos fundamentales sobre la naturaleza de la realidad y la conciencia humana. La brujería, presente desde la antigüedad en diversas culturas como un puente entre lo visible y lo invisible, ofreciendo sanación y guía, sufrió un declive con el auge del cristianismo y la persecución durante la caza de brujas. Tras ser marginada por el pensamiento científico, resurgió el interés a finales del siglo XIX y principios del XX, culminando en movimientos como la formalización de la Wicca a mediados del siglo XX, que reinterpretó prácticas ancestrales. El siglo XXI representa una transformación crucial. Los avances en física cuántica y ...

Conexión directa con Dios: Del vacío de las religiones a la trascendencia de la espiritualidad

       Manuel Martín se sumergió en el estudio de disciplinas tan diversas como economía, periodismo, teología y metafísica, estas últimas en su búsqueda de la fe perdida y de Dios. Precisamente, en su afán de ahondar en todo lo que tenía que ver con la religión que lo bautizó, lo llevó a ordenarse como ministro de la iglesia, aunque nunca ejerció como tal. El propósito era comprender las religiones y su relación con el mundo espiritual desde dentro, obteniendo información de primera mano.      Lamentablemente, sus temores se confirmaron al constatar que religión y espiritualidad eran como el agua y el aceite o como perro y gato. Por mucho que intentasen mezclarlas era imposible homogeneizarlas y que saliera una combinación armoniosa, por lo que discurrían totalmente separadas, cada una por su lado. También vio que no era un problema “físico”, más bien “conveniente”.      Observó que la religiosidad se limitaba, a veces inconscientement...